“El alma de la IA son los humanos”
Entre la fascinación por los algoritmos y la incertidumbre laboral, Belén Ortega, la autora de Human/ia llenó la sala de Paseo la Plaza para plantear una pausa necesaria: qué nos pasa a nosotros mientras todo cambia.
Frente a una sala llena y con la atención puesta en el ritmo frenético con el que avanza la tecnología, Belén Ortega subió este sábado al escenario de Paseo La Plaza para proponer algo a contramano de la prisa cotidiana: parar la pelota y mirarnos a nosotros mismos. Especialista en el área y autora de Human/ia, Ortega no fue a hablar de códigos ni de tecnicismos, sino de cómo transitamos este momento donde la frontera entre lo digital y la vida diaria parece desdibujarse.
Para la especialista, lo que vivimos no es simplemente una época con muchas novedades técnicas, sino un auténtico cambio de era que sacude el trabajo, los vínculos y las rutinas. En ese torbellino, su advertencia fue clara y directa: “No hay que dejar de lado al ser humano, lo que nos pasa, las actividades que tenemos que desarrollar”. La tecnología avanza, pero el eje —remarcó— no puede quedar reducido a métricas frías o a una carrera ciega por la eficiencia.
En medio del debate sobre la automatización y el temor a quedar al margen, dejó una frase que resonó con fuerza en el auditorio: “El alma de la IA son los humanos”. Detrás de cada sistema, de cada respuesta automática y de cada cálculo predictivo, sigue estando la impronta de las personas: las dudas, la empatía, la creatividad y los dilemas éticos que ninguna máquina puede experimentar por sí sola.
Lejos de sugerir que hay que memorizar cada plataforma nueva que aparece en el mercado, Ortega cerró la jornada con una invitación pragmática y reflexiva: “Aprendamos no a usar todas las IAs, sino a liderar”. Su mensaje dejó en el aire una certeza tranquilizadora: el verdadero valor del presente no está en perseguir a las herramientas, sino en tener la lucidez y el criterio para saber hacia dónde queremos que nos lleven.

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